Como conocí al Sr. Suthep

Sin duda un punto crítico en todo viaje es la vuelta a casa. En ese momento, durante el día de coger el vuelo a casa, aparecen un cúmulo de emociones. Tristeza por acabar el viaje, miedo de perder el vuelo, felicidad por volver a casa… Tailandia (en pack con Camboya) fue nuestro primer viaje, por lo que todas esas emociones se intensificaban. 

Por lo tanto, sería bastante inoportuno perder el vuelo a casa. Por desgracia, o suerte más bien, perdimos el vuelo por 3 minutos. Aquí empezó una de las aventuras más trambolikas que hemos vivido.

Camino al Aeropuerto

Llegamos al aeropuerto DMK desde Krabi. Teníamos que cambiar de aeropuerto e ir a BKK. Nuestro vuelo salía las 22:45h, eran las 18:35h así que no íbamos tan mal de tiempo. Debíamos llegar antes de las 21:45h para que no nos cerraran el check in y evitar perder el vuelo.

[Leer más]

Cumpleaños Muzungu

Maneras de celebrar un cumpleaños hay muchas, unas mejores y otras peores. Lo que esta claro es que nuestro amigo Yuri no va a olvidar el día de su 24 cumpleaños.

Días previos

22 de Septiembre de 2019, llegamos a nuestro campamento base. Dejamos las cosas y reservamos una excursión a la aldea Masai situada al lado del campamento.Nos presentan a una tal Brandice, que será nuestra guía en los safaris de los próximos días.

[Leer más...]

La «otra» ruta 40

Todo el mundo conoce la famosa Ruta 66 en EEUU, sin embargo hay otras no tan conocidas como la Ruta 40 en Argentina que cruza de norte a sur recorriendo casi más de 5000 km. Nosotros, a pesar de no poder realizarla en su plenitud, si pudimos conducir un pequeño tramo durante nuestro recorrido desde Calafate, Argentina hasta Puerto Natales, Chile. Toda una odisea que os explicamos en esta entrada. Destacar que en este viaje íbamos acompañados de un tercer integrante en el grupo, nuestro amigo Yuri (no sabemos porqué pero mucha gente cree que Yuri es un nombre de chica), que como podréis comprobar dio mucho que hablar durante el viaje.

El inicio de la aventura

Esta historia comienza cuando tras 4 insufribles vuelos conseguimos llegar al aeropuerto de Calafate, donde habíamos alquilado un coche. Allí habíamos quedado con el chico de la compañía para que nos lo entregase. ¡Sorpresa! No había nadie.

[Leer más]